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16 may 2011

Los elogios

El elogio de la incertidumbre y el elogio de la dificultad son dos textos que nos dan unos conceptos de como comprender mejor la realidad del ser humano, Rodolfo de Roux argumentaba que la duda es algo primordial en cualquiera de nosotros, tenemos que dudar de todo lo que nos rodea, de quien creo el universo y  no dejarnos infectar la cabeza con lo que dicen las iglesias, no dejarnos untar de ese pensamiento colectivo y no perder el pensamiento individual. La duda es algo ineludible, algo que siempre se tiene que tener en cuenta siempre, ser escépticos, no creer en nada, no comprometerse con nadie y mirar cuidadosamente el alrededor. Al dudar usamos nuestra razón y ponemos en juicio todo lo que nos entra en la cabeza.
 “¿Qué importa el sistema de conocimiento con que cada uno de nosotros busque la verdad? No llegaremos a un secreto tan grande a través de un solo camino.” (Simaco)
Rodolfo nos argumenta también que existen dos clases de filosofía: la filosofía del sacerdote y la filosofía del bufón. La filosofía del sacerdote es culta, prohibida y conservadora; Siempre manteniendo en las tinieblas la verdad. Quien cuestione seguramente será eliminado. La filosofía del bufón es la que duda de todo lo que se considera evidente. Se mueve entre la sociedad, pero no pertenece a ella. El bufón sospecha y abre posibilidades hasta que es eliminado.
El elogio de la dificultad nos da argumentos razonables para pensar y darse cuenta de cómo funciona la realidad en este mundo, siempre deseamos estar en lo más alto, con todos nuestros caprichos y sueños obtenidos, pero nunca pensamos en ¿Cómo los adquirimos? Nos da a pensar también que lo fácil es para mediocres, de lo difícil es de donde sacamos las buenas cosas que nos dan placer en esta vida. “Lo difícil, pero también lo esencial es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento” (Estanislao Zuleta)
Nos muestra cómo la comunidad se embriaga con la promesa de una sociedad no problemática, basada en palabras infalibles, suprimiendo la necesidad de pensar por sí mismos. “, se distribuye mágicamente la ambivalencia en un amor por lo propio y un odio por lo extraño y se produce la más grande simplificación de la vida, la más espantosa facilidad.” (Estanislao Zuleta) 

15 may 2011

Amenaza


¿Quién soy sobre el escenario? Una bomba
sin detonante que amenaza con matar a
todos los asistentes. Redundando entre
falacias, me detengo lucido frente a los
espectadores, no, más bien por encima de
los espectadores. Son esas palabras
impronunciables el método puro, para
aterrorizar a los cien pederastas y a las
treinta prostitutas de prendas finas, que se

Pereira ciudad de alegría, belleza, luz y sonido



Mi ciudad Pereira, es conocida por sus grandes atractivos, por ser una metrópoli rumbera y de gran comercio. No solo para la gente local, sino también para todo el Eje Cafetero, incluso para algunas regiones de Colombia. Su  encantador ambiente, con gran diversidad  cultural: música, gastronomía, sociedad, monumentos, eventos y lugares, Pereira no solo conocida como una ciudad de oportunidades, sino también como una región que educa con perseverancia a sus ciudadanos. Sus inimaginables paisajes, tierras llenas de fertilidad para la agricultura  y su delicioso café hacen de Pereira un paraíso terrenal. 

 La ciudad cuenta con grandes instituciones universitarias, tales como: La Fundación Universitaria del Área Andina, La Universidad Tecnología, La Universidad Católica, La Universidad Libre,  entre otras. Su educación es de alta calidad, generando personas profesionales. Comprometida con las oportunidades de trabajo, que son satisfechas por los hombres y mujeres, que pensando en un futuro, trabajan con un desempeño amigable y honesto.  Ese es el ciudadano bueno, de mi ciudad llamada Pereira.
Fuente: http://www.pereiraculturayturismo.gov.co
Pereira tiene una variedad de parques y espacios con una alta gamma de belleza y entretenimiento, en donde se realizan eventos que te pueden seducir y enamorar. Los paisajes que la rodean están llenos de vida, con una gran cantidad de flora y fauna, convirtiéndolos en espectaculares panoramas. Si este no es tu ambiente puedes disfrutar de la vida con la diversidad de planes que te ofrece la ciudad: En la gastronomía, como en lo demás, no solo encontramos lo típico, sino también comidas internacionales. Son delicias dignas de admiración. Puedes visitar las exposiciones de arte, que se presentan en el centro Cultural Lucy Tejada o en el museo. Sin olvidar el gran talento humano que expone sus trabajos en las calles llenas de historia de la ciudad. Si no te conformas con esto, puedes esperar a que caiga la noche, dejarte atrapar por la música, permitir que tu oído te lleve a este ambiente. La Avenida Circunvalar ofrece grandes sitios de diversión para tu entretenimiento. Alégrate y disfruta de los bares de la sexta, para que tu vida no se haga cotidiana. Al punto de querer volver a mi Pereira. Tu ciudad. Cualquier plan que escojas te atrapará…
Fuente:http://johnson2772.wordpress.com
Pero falta otro plan importante: Desde la construcción del Alcides Arévalo, primer centro comercial de Pereira, ésta comenzó a atraer este llamativo estilo comercial. Ahora contamos con un gran número de centros comerciales, distribuidos por toda la ciudad, podrás encontrar entretenimiento, comprar lo que quieras o simplemente reunirnos con la familia o amigos. Hay centros comerciales para diferentes estratos sociales, donde de igual forma podemos encontrar lo que queremos, dentro de un ambiente agradable, alegre, lleno de luz, sonido y sobre todo, muchas cosas para comprar y disfrutar. Que nos incita a ir y no querer salir.

4 may 2011

Nos cogió La Tarde

Me dirigía a el periódico “La Tarde” para tener una explicación de cómo funciona un periódico, al llegar me di cuenta que había llegado muy temprano, ya que le había dicho a mi papá que me llevara en el carro mientras el resto del grupo llegaba en bus. Hacía mucho frío y el cielo estaba totalmente nublado, así que decidí irme una cafetería, la más cercana y me senté. Los perros iban de un lado para el otro de la carretera, mientras una señora de unos 60 años de edad me pregunta: ¿Qué se le ofrece? Pedí un café mientras llegaban el resto de mis compañeros para entrar a las instalaciones del periódico. Desde ese punto se veía claramente ese gran letrero “LA TARDE”, lo leí una y otra vez. A esa hora de la mañana solo se veían bajar y subir taxis, todos paraban a tomar un café y comer algo para recargar energías. La gente comienza a llegar a la panadería en busca de su desayuno: ancianos, jóvenes, obreros, personas que trabajan en el periódico  e incluso travestis.

Cuando llegan mis compañeros, se puede notar la recocha con la que iban en ese bus. La profesora dice no podemos entrar hasta dentro de media hora, así que decidimos quedarnos ahí y comer algo. Los perros salen a mendigar en las panaderías, buscando que alguna persona les dé alimento, estos vienen y van tratando de llamar la atención de la gente.

En la entrada nos recibe con una cálida sonrisa el portero, pidiéndonos la certificación para entrar. Al entrar se aprecia lo grande que son las instalaciones y la vista que desde allí se puede observar, se puede ver toda la vía de armenia y algunos moteles, pero lo que más se podía apreciar era la vista hacia Pereira. Todas las personas que trabajan en el periódico saludan muy amablemente, preguntándose “¿Qué hacen ellos acá?” después de la presentación en toda la instalación nos llevan a una gran mesa donde se reúnen todos los periodistas a hablar sobre que noticias publicaran. En una de las paredes se puede ver un gran cuadro que muestra el periódico La Tarde en la primera edición y la última edición. Llegan los dos encargados de explicarnos acerca de como se estructura el periódico, como lo reparten, cual es el horario de ellos, cuanto llevan trabajando en el periódico, el proceso de producción  y que es lo que hacen en casos de emergencia. Entre tanta charla escucho una frase que hasta ahora me resuena en la cabeza “De todo se puede sacar noticia”.

En los computadores trabajan todas las personas de la instalación, desde los diseñadores web que acomodan las plantillas y las imágenes, hasta los reporteros pasando información. Siempre ocupados actualizando todo para que no pase ningún error, sus ojos siempre pegados a la pantalla como si estuviesen conectados a ellos.

Llegando al grupo de personas que manejan lo que es la parte de publicidad, lo que se detallaba era que nunca, pero nunca se despegaban de sus dispositivos, sino estaban en un teléfono, estaban en un computador, siempre en movimiento, atentos ante toda solicitud que se les hacía.

Bajamos para ver cómo se hacia el periódico, al llegar es un lugar oscuro y una pequeña puerta de vidrio, al pasar por ella entramos a una clase de cuarto amarillo donde se ven todas las plantillas de impresión y sus tintas, los colores bajo esa luz se alteran, así que cuando uno miraba algo azul este salía verde. Pasamos a la maquinaria y al llegar lo primero que se siente es ese olor como a químicos y el papel. Los grandes botones de colores, las palancas y las válvulas hacían parecer el lugar una clase de laboratorio como los que ves en televisión, las plataformas de 4 metros parecían juegos para uno subirse y buscar el tobogán al otro lado.

Un pequeño cuarto, no muy escondido en el cual trabaja una persona que maneja todo el historial de los periódicos, nos muestran el primer periódico  en el que se pueden leer noticias como: “Reina de belleza mata a su esposo” o “Lo encontraron en el río”. El periódico viejo, su olor a polvo y sus páginas secas y tiesas muestran la antigüedad del documento, una valiosa reliquia.

A la salida nos ubicamos al frente de un gran letrero que queda en la parte de atrás de la instalación, nos quedamos ahí para unas cuantas fotos, cuando íbamos saliendo al mirarnos todos la ropa y los zapatos notamos que estábamos llenos de cadillos, esa pequeña mata fastidiosa que se aferra a la ropa de uno. Nos quedamos jugando un rato todos, quitándonos los cadillos, contándonos bobadas y haciendo monerías, y cuando menos pensamos paso el bus. Gracias a Dios la profesora lo alcanzó a coger o de lo contrario nos hubiese cogido La Tarde.