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10 sept 2011
Todo iba muy bien
Que linda estás. Que lindo hueles. Que lindo como caminas. La noche es para los dos, igual el café. La noche nos mira y nosotros le sonreímos con malos chistes. “¿Quieres algo más?” Te quiero a ti en mi vida, pero no te lo digo porque no siento la ocasión “Otro café estaría bien” corroboro y callo. “Voy al baño, espérame” Te esperare toda mi puta vida si es necesario. Vuelves con tus blancas manos húmedas, mientras enciendo un cigarrillo. Tus manos están llenas de pequeñas venas casi notables a la luz de los postes y de la calle. El ruido de los buses, los taxis, los carros, las motos, la gente, el puesto de perros y nuestras voces. Todo se combina creando un lindo espacio de armonía y distracción que hace que las horas pasen como minutos. Tú. Tu cuerpo escultural. Tu sonrisa llena de… no sé, pero algo tiene que enloquece. Ese aire que emanas me provoca tenerte, no sólo una noche, sino toda la vida. Un sonido me despista, ¿Qué mierda fue eso? Fue como un grillo siendo aplastado. “Oh es mi Black Berry, espera” Todo iba tan bien ¿En qué fallé? Malditos aparatos distractores, malditas maquinas deshumanizadoras. Aunque sea debería guardarla al estar conmigo, pero no. “¿Cómo está tu café?” “¿Ah? Perdón estaba comentando algo en mi BB” Veo que no entiendes lo que te digo ¿verdad? No me escuchas por estar con esa cosa entre tus manos. Tú hablas con medio de tu mundo, mientras yo me quedo solo hablando con el café y el cigarrillo que me acompaña. “Te follare sin que te des cuenta” “¿Qué?” “Que ahora más tarde pido la cuenta” “Ah sí, tienes razón. Ahora más tarde” No me escuchas lo que digo por estar en tu mundo digital lleno de mierda y personas que tal vez ni conozcas. “Quiero tocarte toda la noche” “¿Qué me dijiste? Perdón, estaba distraída” “Que está muy fría la noche” “Sí, y mucho” Y vuelves a tu mundo en una pantalla de mierda. Perra, yo existo. Tengo vida. Tengo una boca la cual puedes besar y morder cuando quieras. Puedo hablar y decirte cuanta mierda te dicen en pequeño aparato. Saco otro cigarro, lo enciendo y observo la noche. Está hermosa, pero sería más hermosa si tuviera con quien hablar. “Creo que es hora de irnos…. ¡oye! Que es hora de irnos” “¿ah? Ha sí” Te toca pagar, pagas la cuenta con ira y sabes que está noche no tendrás sexo por culpa de estúpido aparato. La despachas en un taxi con una fingida sonrisa como demostrando que pasaste una gran noche, pero no. “Llámame, la pase genial contigo” “Claro, yo (no) te llamare (jamás perra)” Se va y a lo distante le gritas “Perra hija de puta, me hiciste gastar mi dinero” y le haces fuck you a todo con tu dedo. De ahí entiendes dos cosas. Una: si vas a salir con alguien, asegúrate que no tenga Black Berry o que la guarde. Dos: cómprate una mierda de esas y así también te distraes en caso de emergencia.
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